Hoy he querido repasar mi cartera y he decubierto algunas notas de mi tiempo libre (o muerto, más bien). No son perfectas, hay que pulirlas, pero me parece que no están del todo mal.
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BACK TO DECEMBER
Hoy he soñado que volvía a verte. Que regresaba a aquel invierno encantado que tanto disfrutamos. De repente te veía sentado en nuestro banco, con la bufanda y el gorro de lana, aquel aburdo regalo de Navidad. Tenías la nariz roja, un adorable punto de color. La luz del sol, blanca y brillante, recortaba tu figura. De nuevo me transporte a aquel momento, aquel primer roce que cambió todo. Fuimos algo más, algo más que amigos. Así que continuamente vuelvo a aquel diciembre buando respuestas, buscando algo que me diga qué pasó.
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UN TRAYETO DE METRO
Durante un trayecto de metro ocurren muchas cosas.
El chico de la dereha, ese de gafas y cascos, e un entusiasta de la vida. A sus pies, dentro de una vieja mochila, llea una veitena de cd que contienen su maqueta musical. Los lleva siempre encima a la espera de la ocasión de mostrarselos a alguien.
La mujer de enfrente mira con ternura el teléfono que sostiene. Está conversando con su hijo, el que le enseñó hace poco cómo utilizar y esribir un whatssap.
A la izquierda, entre dos amigas que no dejan de reír, está sentado un joven soñador. Su mirada se pierde en la negrura a través de la ventana. Sus manos están llenass de manchas multiolores. Bajo su bazo, colocada de forma descuidada, lleva una carpeta de dibujos. Esos que espera algún día ver colgados en una galería.
Y aquí, justo en mi asiento, hay una chia que observa a su alrededor. No busca nada en particular, solo un poco de inspiración que le ayude a llevar el resto del día de forma diferente.
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